El baño del bebé. Consejos y cuestiones prácticas

El baño del bebé es un momento placentero, pero a algunos padres les genera mucha angustia y miedo, te contamos cómo disfrutar de él ...

El baño del bebé, es una de las ocasiones más bonitas que tienes para disfrutar con tu bebé.

Al principio, pueden surgirte dudas con respecto a cómo hacerlo, pero en unos días verás como es sencillo y disfrutarás un montón junto a tu hijo. Este momento puede aprovecharlo también tu pareja, para ir estableciendo un vínculo especial con él, y así tú puedes tener un momento de relax y disfrute para tí.

El baño, es una actividad placentera, aunque a unos niños les gusta y a otros no. Si le gusta aprovecha el rato para disfrutar, si no le gusta, puedes hacerlo rapidito y no es necesario que sea a diario. Más que la higiene es el placer. Los bebés, no suelen mancharse mucho, todavía no van al parque, no gatean, no sudan…. Si regurgita mucho y el olor es muy fuerte, le puedes bañar rápidamente hasta que comience a pasárselo bien en el agua. Son momentos transitorios,  cíclicos, y al final, a la gran mayoría de los niños, les encanta el baño.  Como he dicho antes, no es imprescindible que sea a diario. Puedes bañarlo 2-3 veces en semana, con eso no eliminas la capa protectora de la piel, y le mantienes limpio. La Academia de Pediatría dice “el exceso de baño puede reducir las bacterias naturales con que los bebés cuentan y hacerlos más susceptibles a las infecciones y erupciones cutáneas”. Cuando más tarde, comienza el gateo y van al parque (sobre todo en verano), sí es más recomendable bañarlo todos los días.

Cuando el baño les relaja, se puede hacer por la noche y aprovechar la relajación para el sueño nocturno, pero hay algunos niños que se activan al jugar con el agua y si tu hijo se anima, pues puedes bañarlo por la mañana y luego tiene tiempo para jugar.

Se le puede bañar desde el 1º día de vida. Cuando son tan pequeños, les gusta volver a estar un ratito en posición fetal, para esto hay bañeras especiales, pero también le puedes sumergir en un “cubo” alto (bien limpio) donde adopta la posición fetal en vertical, evidentemente, con la cabeza fuera sujeta por ti. Cuando ya no caben aquí, se pasa a la bañera horizontal y ya adoptan una posición más estirados, al igual que el resto del día, que van estirándose poco a poco.

El cordón umbilical debe estar bien seco después del baño.

Cuestiones prácticas.

  1. Pon a mano todo el material que necesites. La bañera bien limpia y la toalla. Esto es lo más imprescindible. Luego puedes tener también una esponja o lavarle dándole un suave masaje con tu mano. Si no quieres poner nada en el agua no importa, si quieres, puedes poner un poco de aceite vegetal con algún aceite esencial que sea relajante, sólo 1-2 gotas. O si lo prefieres puedes bañarlo con un jabón neutro. También es bueno que tengas a mano la ropita que le pondrás luego, el pañal, el cepillo, si quieres un termómetro, o compruebas la temperatura del agua con tu codo o la parte interior de tu muñeca. A algunos niños les gusta el agua un poco más caliente y a otros un poco más fría, es bueno que esté a temperatura corporal para que no le haga impresión. La habitación debe estar caliente para que no pase frío, algunos bebé lloran por este motivo tan fácil de solucionar.
  2. Llega el momento de desnudar al bebé, si tiene caca, limpia su culito antes de meterle en el agua. Para meterle en el agua, tienes que sujetarle bien la cabeza y el cuerpo con tu brazo y tu mano situarla a la altura de su culito. Como acostado en tu antebrazo. Introdúcelo en el agua poco a poco y observa sus reacciones. Tienes la otra mano libre para limpiarlo suavemente acariciándole o con una esponja natural. Le puedes lavar la cabeza con cuidado para que no entre agua en los ojos.
  3. Puedes jugar un poquito con él y hablarle cariñosamente en estos momentos.
  4. Cuando finalice el baño bien porque empieza a llorar o porque tú lo decides así, levántale con suavidad y arrópalo con la toalla que tienes, si quieres puede estar calentita. Sécalo bien, sobre todo en los pliegues del cuello, las orejas, las ingles, etc.
  5. Si te apetece, es el momento de darle un masaje con un poco de aceite vegetal que le relajará y aumentará el vínculo contigo, es muy bueno para los bebés. Y después le pones el pañal y la ropa que tengas a mano.
  6. NUNCA dejes sólo al bebé durante el baño.
  7. Puedes aprovechar este momento para observar si hay alguna erupción, inflamación, rojez y otro problema en la piel. Apúntatelo y cuando tengas revisión con el pediatra se lo comentas.
  8. La zona del pañal, es importante que esté limpia y seca para evitar irritaciones causadas por las cacas. En cada cambio de pañal, se debe limpiar y secar bien. Puedes hacerlo con toallitas para este fin (mejor sin alcohol), o con agua y aceite vegetal al 50% con unas gotas de aceite esencial de árbol del té que es desinfectante, y lo secas con una toalla de algodón. Después, si está rojo, puedes poner un poco de crema para el culete o de caléndula.

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