¿Cuándo podemos volver a tener relaciones sexuales?

¿sabes cuando y cómo volver a tener relaciones sexuales con tu pareja después del parto? ...

Podéis volver a tener relaciones sexuales cuando tu pareja y tú lo sintáis adecuado. Algunas personas sienten que deben esperar las seis semanas del posparto, sin embargo, otras parejas consideran mejor comenzar con las relaciones sexuales antes de ir a la matrona, para comentarle las dificultades. Cada pareja es diferente, se pueden reanudar en el primer mes, en el tercero, en el sexto o más.
Las hormonas de la lactancia; prolactina y oxitocina, junto con la bajada de estrógenos, hacen que se altere la sensibilidad en la vagina, se ralentiza la vasocongestión de las paredes vaginales y provoca que se irriten con facilidad. Disminuye la lubricación vaginal y esto hace más incómodas las relaciones coitales. Además están los posibles dolores por los puntos si hubo que suturar la episiotomía o el desgarro. Podéis tener sexo sin penetración, como caricias, besos, masajes, sexo oral, etc. Si queréis tener penetración, es bueno utilizar un lubricante y hacerse a la idea de que es la primera vez, para tener todo el cuidado y suavidad del mundo. Elige una posición que no te exija demasiada presión sobre la zona que sientas sensible. Los masajes con rosa mosqueta, ayudan a recuperar y mejorar la cicatrización, puedes hacerlo tú o tu pareja, y así comenzar de nuevo las caricias en la zona genital. El masaje debe ser más enérgico donde percibas durezas o restos de los hilos de la sutura. Debes hacerlo dos veces al día, con los dedos pulgar e índice, dilatando progresivamente la zona para mejorar su elasticidad. Poco a poco, irás notando mayor facilidad para el coito y que va aumentando la sensibilidad, puesto que los nervios de la zona irán recuperando paulatinamente su actividad.

Si la musculatura pélvica se ha dañado durante el embarazo o el parto, o no estaba bien anteriormente; la sensibilidad vaginal disminuye y los orgasmos pueden ser más difíciles de conseguir y más débiles. Tonifica y/o rehabilita tu suelo pélvico para mejorar tu vida sexual.

 

El cansancio es otro factor de gran importancia. Cuidar a un bebé 24 horas al día es agotador, física y emocionalmente. Puede haber falta de tiempo e intimidad. Puedes aprovechar las siestas del bebé, para disfrutar junto a tu pareja. No estarás tan cansada como por la noche.

 

La imagen de tu propio cuerpo tan cambiado después del embarazo y del parto, puede que necesites dejar que pase un tiempo para que vuelva a la normalidad y sientas que eres tú misma nuevamente.
Tu relación de pareja también puede verse afectada. La llegada de la nueva personita a veces supone descubrir que tu pareja no tiene exactamente la misma idea a la hora de la lactancia y la crianza, y la mujer puede sentir que está sola o que lleva toda la responsabilidad del cuidado del bebé.

Si tu pareja desea tener relaciones antes que tú, esta situación necesita amor y entendimiento de ambas partes para evitar que se vuelva un problema. En primer lugar, es importante que ambos hablen de lo que sienten. Tu pareja podría sentirse rechazada si no quieres mantener relaciones, por lo tanto debes explicarle el malestar físico o las ansiedades que sientes, que son las que te hacen sentir reacia. Suele ser una situación pasajera.

Quizás la prioridad es que encontréis tiempo para estar juntos. Muchas parejas se quejan de que en sus vidas no hay tiempo para dedicarse el uno al otro durante estas primeras semanas y meses con el bebé, pero sí hay formas de encontrarlo. Las palabras y las caricias logran transmitir mucho afecto y emoción, y es una buena forma de volver a retomar la vida sexual. Hay que seguir cuidando la relación un poquito cada día. Esta situación os puede hacer crecer sexualmente y como pareja.
Si, además, durante el embarazo no habéis tenido relaciones sexuales o han sido muy esporádicas, tu relación de pareja pueden estar resentida y puedes sentir cierta presión para retomarlas.
El nuevo miembro de la familia puede unir y reforzar la pareja como vínculo y proyecto común; y a la vez puede ser una amenaza, “un intruso” que desplaza los lugares habituales de la relación y que obliga a que la pareja a reencontrarse como padres y aprender a relacionarse de forma distinta.

Es muy importante, estimular el deseo y apetencia sexual, aceptar un acercamiento progresivo y una normalización gradual de la sexualidad y sobre todo, “no ser exigente”. Se puede ir explorando y adaptándose a los estímulos sexuales más adecuados y placenteros para el momento actual.

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